Hola a todas y todos:
Existe un fenómeno que los productores de radio y podcasts en Estados Unidos llaman driveway moment. La primera vez que escuché el término fue en un taller del Public Radio Exchange en San José, California.
Es una manera de describir los momentos sonoros que mantienen a una persona escuchando desde su coche, incluso después de haber llegado a donde tenía que ir, con el motor apagado, las manos en el volante y las miradas desconcertadas de quienes pasan a su lado. Es el sueño de quienes producimos radio o podcasts: escribir un guion tan bueno, contar una anécdota tan interesante, tocar una canción tan precisa para ese momento, que convenza a una persona de quedarse cuando ya debería estar en otro lado.
Todo el párrafo anterior, por cierto, es lo que un académico serio llamaría autoplagio porque el año pasado escribí unas líneas prácticamente iguales para un libro que celebra la historia de Ibero 90.9, pero que por distintas razones no se ha publicado y sigue en el limbo editorial. Cuando salga, ojalá este año, estoy seguro que reconocerán bloques enteros de texto. En fin. Lo que quería contar es que algo similar a los driveway moments me pasó el viernes con el primer programa de Cariñito 90.9.
Me desperté temprano para subir a la Ibero porque, además de mis habituales pendientes administrativos, tenía ganas de saludar a Daniela Galván y Daniel Maldonado, quienes inauguraron la transmisión desde las 6 de la mañana con una hora de canciones románticas, historias de primeros besos y esa sensación de buena radio que casi hace que uno quiera estar más tiempo en el tráfico de Constituyentes.
El problema es que me tenía que bañar, pero no me quería quitar los audífonos y a esa hora no es de buen vecino importunar a los demás con Bronco a todo volumen. Así de bueno fue ese programa que me hizo salir más tarde de lo planeado.
À propos de rien, gracias a las artes de archivista del ingeniero Dimitri escuché hace unos días una vieja emisión del turno de Daniela, que tiene una de las imágenes sonoras que más me gusta. Imagen sonora, para el glosario compartido, es la barroquísima manera en la que describimos las entradas, salidas y sweepers de cada programa. La de ese turno es un spoof del intro de The Powerpuff Girls.
La semana pasada también recibimos una muy buena noticia. El Economista reportó que, de acuerdo con los datos de INRA de 2024:
“Ibero 90.9 dio un salto del 26.80% en sus números de alcance, hasta alcanzar [sic] 807,186 personas, desde 636,562 escuchas alcanzados promedio del 2023. Ibero 90.9 FM, una concesión de tipo social, tuvo en 2024 el 8.01% de la audiencia de la radio pública”.
Gracias, por cierto, a Nicolás Lucas Bartolo, quien cubre telecomunicaciones para El Economista, por escribir Ibero 90.9 en vez de Radio Ibero. Ese, estoy seguro, es verdaderamente #ElMilagro909. Permítanme colgar dos disclaimers a esta buena noticia. Primero, que las mediciones de audiencia en FM son notoriamente difíciles de hacer e interpretar (algo similar a una foto mal enfocada de un fenómeno elusivo). Segundo, que nuestra misión no es perseguir el rating. Ser parte de la Ibero y tener una licencia no comercial nos deja hacer, decir, poner y programar lo que realmente nos interesa, lo que valoramos y lo que despierta nuestra curiosidad.
Desde verano de 2023 y durante todo el 2024 las decisiones que hemos tomado (no estoy hablando en mayestático aunque me gustaría, sino que quiero dar crédito a Sofía Garfias por liderar la parte creativa de la estación y coordinar nuestros esfuerzos) tienen que ver con producir programas, piezas y podcasts (¿qué tal esa aliteración?) que reflejen el espíritu ecléctico, irreverente y (otra vez esa horrible palabra) rebelde de la estación.
Durante toda mi carrera como periodista o productor de contenido (signifique eso lo que signifique) he pensado que si hago algo que me guste, que disfrute y que me interese, habrá suficientes personas allá afuera que estén de acuerdo conmigo. Siempre he confiado en mi propio gusto y, con todo y la bolsa de sal con la que la leo, esa nota se siente como una confirmación de mi teoría.
Eso de haz-lo-que-te-gusta-y-confía-en-que-las-personas-correctas-lo-encontrarán es una de las muchas cosas que le he robado a Ira Glass, creador de probablemente el mejor podcast de todos los tiempos: This American Life. La lista de homenajes también incluye la manera en la que escribo para la oreja, la forma en la que leo guiones y por qué me describo como un noisy introvert. (Escuchen, si pueden, 129 Cars, una de mis piezas periodísticas favoritas de todos los tiempos en cualquier formato. Es una lástima que el archivo de TAL esté detrás de un paywall desde hace un par de meses, pero les garantizo que vale la pena).
Feliz segundo aniversario a nuestros colegas de TUVCH Radio, por cierto, que lo festejan hoy. Buen regreso a quienes estuvieron en Bahidorá. Nos vemos por los pasillos del segundo piso del edificio P.
Gracias por su tiempo,
Ricardo